El salario real se recupera a mediados de año, aunque tendría una caída hacia el final de 2016

El salario real se recupera a mediados de año, aunque tendría una caída hacia el final de 2016

El primer trimestre del año estuvo caracterizado por una alta conflictividad en materia laboral, tanto por la situación en materia de empleo, que se acentuó fundamentalmente en sectores claves como la construcción y productores de bienes transables; como también por las correcciones requeridas de tipo de cambio y precios relativos que elevaron el ritmo inflacionario, cuestión que afectó significativamente el salario real en un contexto de plena negociación de paritarias.

Así, el primer trimestre del año dejó en evidencia una caída interanual del salario real para trabajadores formales del 5,5% (este hecho ocurrió tanto en el ámbito público como privado),
levemente inferior a lo observado en el periodo 2013‐2014, en donde también se observó una fuerte devaluación del peso a comienzos de 2014 que acabó combinándose con un posterior proceso inflacionario que contrajo el salario real.

En un ejercicio de simplificación basado en los acuerdos alcanzados en cada sector, es posible observar que hacia los meses centrales del año – correspondientes con la expectativa de mejora económica durante la primera mitad del segundo semestre – el salario real de todos los sectores analizados se encontraría al menos al nivel que éstos tenían en diciembre 2015 (desestacionalizado), de manera que ello representaría un escenario “optimista” en materia de poder adquisitivo de los salarios. Así, el consumo masivo podría tener un respiro en los meses claves de 2016, aunque en el acumulado del año más probablemente mostrará números en
rojo.

Probablemente resulte diferente el panorama para los sectores asalariados con menores retribuciones e incluso aquellos que desarrollan su actividad en entornos informales, de los que no se dispone información específica en este momento. Habiéndose difundido los valores que alcanzará el Salario Mínimo, Vital y Móvil a lo largo de 2016 y bajo un escenario “optimista” de trayectoria inflacionaria, éste se encontraría – en términos reales – siempre por debajo de su nivel actual.

Este hecho debiera replantear la discusión acerca de la insuficiencia y fragilidad de los ingresos entre los hogares más vulnerables, en pos de evitar un empeoramiento en los indicadores de pobreza y desigualdad.

El gran desafío en materia laboral para la segunda mitad del año, además de recuperar el empleo, estará concentrado en lograr que aquellos sectores que tengan la posibilidad de
reabrir sus negociaciones de paritarias (entre los meses de julio y septiembre de 2016) los acuerdos salariales que sean alcanzados resulten consistentes con los objetivos de inflación y estabilidad macroeconómica, logrando un equilibrio entre estos aspectos y el sostenimiento del salario real.

Gentileza IERAL- Fundación Mediterranea