Recesión industrial

Recesión industrial

La actividad manufacturera atravesó casi medio año en baja. La semana pasada el INDEC publicó los datos de producción de mayo, que reflejan el cuarto retroceso consecutivo.

Puntualmente, la actividad industrial cerró el quinto mes del año con una caída de 4,3% anual, acumulando una baja de -3% en lo que va del 2016. A partir de la revisión de los datos oficiales el INDEC está mostrando una caída más pronunciada que las estimaciones alternativas. Según FIEL la industria se contrajo 3,6% anual en mayo (-1,9% acumulado) y para OJF la caída fue de 3,3% (-0,7%). La pobre performance se explica por la recesión doméstica y la debilidad de la demanda externa, lo que lleva a que la industria trabaje a dos tercios de su capacidad (8 puntos menos que el
promedio de la última década).

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La crisis en Brasil está afectando al sector automotriz, bloque insignia de la industria local. Según el INDEC la producción de automotores cayó 8,6% anual en mayo, mientras que ADEFA (Asociación de Fabricantes de Automotores) reportó una reducción de 10,5% anual (-13% acumulado). Las exportaciones, que tradicionalmente representan la mitad de la producción, cayeron un 16% anual (-27%). Ello se explica casi exclusivamente en lo que ocurre en Brasil, destino de 8 de cada 10 autos fabricados de este lado de la frontera. Su economía se encuentra en recesión desde hace 2 años y la demanda de autos se desplomó. De acuerdo a FENABRAVE (agrupación que nuclea a las concesionarias brasileras) las ventas de automotores cayeron 21% anual en mayo, acumulando una contracción de 27% en el año. Ello se suma a una caída similar durante el 2015.

De cualquier modo, el bajón de producción afecta a todos los bloques manufactureros. Los problemas automotrices arrastran también a bloques conexos como la fabricación de metales básicos (-6% en mayo) y la producción metalmecánica (-5%). En el caso de los primeros se registra una menor demanda de acero por parte de automotrices y autopartistas pero también de la construcción. En cuanto a la metalmecánica, la baja productiva se debe a la menor demanda que enfrentan las empresas autopartistas y a una caída en la fabricación de piezas y equipos con destino a la actividad petrolera, siderúrgica y de construcción. Sin embargo, otros cinco sectores también están experimentando caídas en la producción (arrojando un total de 8 bloques –de un total de 12– con números negativos) debido a los efectos de la recesión, entre los que se destacan productos químicos (-11%, básicamente artículos de consumo masivo) y minerales no metálicos (-5%, producción de cemento para construcción privada y obras públicas).

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La performance industrial posiblemente mejore en lo que resta del año pero no tanto como para compensar el retroceso del primer semestre. Es probable que el consumo privado se recupere gracias al impacto de las paritarias y la moderación inflacionaria, mientras que el gobierno ya anunció que reactivará las obras públicas, lo cual proveerá impulso a varios bloques industriales (como alimentos y bebidas, minerales no metálicos, textiles o químicos). No obstante, la producción automotriz y de actividades conexas (autopartes y siderurgia) dependerá de lo que ocurra con la demanda brasilera de autos. En este sentido, las perspectivas de mercado marcan un nuevo año de recesión en el país vecino (aunque menos profunda que lo esperado tiempo atrás) e implican que una parte importante de la industria argentina continuará en problemas. A pesar de haber mejorado la competitividad vía devaluación el sector no reacciona, lo cual es lógico ya que la demanda final (interna y externa) se encuentra muy débil. Hasta que ello no cambie no habrá señales de recuperación para la industria manufacturera, lo cual recién ocurriría el año próximo.

Fuente Management & Fit